Jacinto Juanmartí

Die Korrespondenz zwischen Jacinto Juanmartí und Hugo Schuchardt wurde von Mauro Fernández bearbeitet, kommentiert und eingeleitet. 

Die Edition bzw. einzelne Briefe sind zu zitieren als:

Fernández, Mauro. 2013. 'La correspondencia de Jacinto Juanmartí con Hugo Schuchardt‘. En Bernhard Hurch (ed.) (2007-). Hugo Schuchardt Archiv. Edición Web. Disponible a http://schuchardt.uni-graz.at/id/letters/1857, descargado el 24.08.2017

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Jacinto Juanmartí

Informationen

Jacinto Juanmartí, S.J.

Llarvent (Lérida, España) 1833 – Cotabato (Mindanao, Filipinas) 1897

Jacinto Juanmartí ingresó en la Compañía de Jesús en 1857. En 1864 fue destinado a Manila, a donde llegó en enero de 1865. Durante el breve período que permaneció en esa ciudad desempeñó cargos en la Escuela Normal y en el Ateneo Municipal (antecesor de la actual Universidad Ateneo de Manila), instituciones ambas regentadas por los jesuitas. En 1867 pasó a Mindanao, destinado primero a Zamboanga donde trabajó con los indígenas subanos de las cercanías, y posteriormente, a partir de 1873, a Tamontaca como superior de la misión de Río Grande. Permaneció en ese puesto hasta su fallecimiento el 7 de abril de 1897, a los 64 años de edad.

Estudió a fondo la lengua más importante de la zona, el maguindanao, y con frecuencia actuaba de intérprete para las autoridades coloniales españolas. Publicó la Gramática de la lengua de Maguindanao según se habla en el centro y en la costa sur de la isla de Mindanao (Manila: Imprenta de Amigos del País, 1892) y el Diccionario de la lengua de Maguindanao: Primera parte moro maguindanao-español. Segunda parte español-moro maguindanao (Manila: Imprenta de Amigos del País, 1892).

Briefedition und Kommentare

Schuchardt le escribió a Juanmartí para preguntarle acerca del español de Cotabato, a mediados de junio de 1883. cuando estaba dedicado de lleno a la elaboración de su trabajo sobre los criollos hispano-filipinos (Über das Malaiospanische der Philippinen). El nombre de Juanmartí, junto con el de otros jesuitas que trabajaban en Mindanao, le había sido sugerido a Schuchardt por Ferdinand Blumentritt en una carta del 13 de junio de ese año (archivo Schuchardt 1073).

La respuesta de Juanmartí se produjo cinco meses más tarde, el 19 de noviembre. Es una lástima que se haya producido esta demora en la respuesta, porque la carta de Juanmartí vino acompañada de unos diálogos que le hubieran sido de gran utilidad a Schuchardt en caso de haberlos recibido antes, en especial para corregir el escepticismo que le había transmitido Blumentritt acerca de la posibilidad de que se hablase español (esto es, “malayo-español”) en la zona de Cotabato, y para percatarse además de las importantes diferencias entre el criollo de Mindanao y el de la bahía de Manila. Pero en noviembre de 1883 ya se había publicado el trabajo sobre el malayo español, como consta en una carta de Blumentritt del 13 de ese mes, en la que agradecía el envío del ejemplar que acababa de recibir. Juanmartí justifica su demora “por causa de las varias atenciones que me rodean, de las que no puedo desentenderme”. El año de 1883 fue especialmente complicado para los jesuitas de Río Grande, pues además de la epidemia de cólera que desde fines de 1882 y parte de 1883 recorrió Mindanao, hubo en Tamontaca, meses después, otra epidemia de viruela, la cual resultó ser mucho más mortífera que la del cólera. Si a ello se le suma que Juanmartí tenía a su cargo tres residencias (la de Tamontaca, de la que además dependía un orfanato de especial importancia para la zona, la de Cotabato y la de Pollok), que tenía viajar casi de continuo entre estas tres residencias, y que además no cesó de emprender largas y penosas expediciones por el interior de la isla, podemos comprender que tal demora no estuvo injustificada.

Que estos diálogos enviados por Juanmartí fueron motivo de reflexión para Schuchardt se confirma siguiendo su eco en diversas cartas posteriores a la publicación de su monografía (Archivo Schuchardt 8560, de Pardo de Tavera; 1103, 1104, 1133, 1138, 1139, de Blumentritt; 5081, de Baranera a Blumentritt y reenviada por éste a Schuchardt). Así pues, hasta mediados de 1885 al menos, Schuchardt siguió ocupándose colateralmente del malayo-español, si bien no volvió a publicar nada sobre el tema.

Los diálogos fueron compuestos, nos dice el padre Juanmartí, “por un vecino de aquí”. La interpretación más inmediata del deíctico “aquí” es Tamontaca, el lugar en que está fechada la carta. Sin embargo, como hemos argumentado en Fernández (2012), las referencias geográficas comprendidas en el texto apuntan inequívocamente a Pollok (aunque bien pudo ser alguien de Pollok que en ese momento residiese en Tamontaca).

A excepción de los dos primeros, los diálogos fueron publicados en Fernández (2012), donde se valora la importancia que tienen para esclarecer ciertos aspectos de la génesis de los criollos de Mindanao. Allí especulábamos sobre quién podría habérselos enviado a Schuchardt, y se relataba cómo llegó una copia a mis manos, así como los intentos infructuosos del director del archivo para localizar los originales y el corresponsal. Afortunadamente acaban de aparecer: llevaban varias décadas archivados con una carta equivocada, escrita desde Timor por Gomes Ferreira en 1885 (archivo Schuchardt, 3853). Ahora vuelven a su lugar: la carta del padre Juanmartí. Paradójicamente, fue esa circunstancia de estar archivados en el lugar equivocado la que propició que llegase una copia a mi poder en 2008, tal como se narra en Fernández (2012). A esos diálogos ya publicados hay que añadir los dos que figuran aquí en primer lugar, que estaban archivados aparte en un pliego suelto y que, obviamente, forman parte del mismo envío de Juanmartí. Al final, todo ha terminado por encajar en su sitio, lo que nos permite disponer ahora de un texto de 1.118 palabras en chabacano de Cotabato escrito antes de noviembre de 1883.

La transcripción publicada en Fernández (2012) contiene varios errores, en general de poca importancia y debidos a la mala calidad de las imágenes de que disponía: un escaneado de fotocopias de tercera generación en las que no se veían bien acentos, signos de puntuación y algunas letras que ahora se perciben con nitidez. También estaba mal un nombre propio: “Rudecinda” se había transformado misteriosamente en “Rosalinda”, y ello no tiene nada que ver con la calidad de las imágenes: me pregunto si habrá sido una enmienda automática hecha por mi procesador de textos (que no reconoce Rudesinda como palabra correcta del español) o simple despiste mío. La transcripción que aporto ahora ha sido hecha con imágenes de buena calidad obtenidas directamente del original y ha sido revisada cuidadosamente varias veces, por lo que espero que esté libre de errores.

Referencias:

Fernández, Mauro. 2012. “El chabacano de Cotabato: el documento que Schuchardt no pudo utilizar”. En Tomás Jiménez Juliá, Belén López Meirama, Victoria Vázquez Rozas y Alexandre Veiga (eds.), Cum corde et in nova grammatica. Estudios ofrecidos a Guillermo Rojo. Santiago de Compostela: Servicio de Publicaciones de la Universidad, 295-313