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Brief (507-12243)

San Sebastián 10 de Agosto de 1925

Mi respetable y querido amigo:

Después de Barbotan estuve en Cauterets y ahora he vuelto ya á esta.

Recibí su nuevo trabajo, que leí con el interés que siempre despiertan en mí sus trabajos, así como su carta. Por ambos le doy las más expresivas gracias. Mi libro ha tenido un exito que no esperaba. Hice una edición demasiado corta, que se ha agotado: ahora me piden una segunda, que no haré, al menos por el momento, tanto más cuanto que el diario Euzkadi, que tira varios miles de ejemplares, lo está reproduciendo en folletín.Todas las reseñas publicadas por la prensa son ahora favorables á mi tesis. Los que el año pasado sostuvieron la polémica conmigo, se callan ahora, pues no tienen documentos que oponer á los míos. Me parece evidente que Menendez Pelayo no estudió suficientemente el asunto que se debate y que se dejó llevar é influir por la leyenda que, generalizando demasiado, atribuyó á Peñaflorida las ideas y moviles de algunos guipuzcoanos que vivieron en época algo posterior.

Respecto á la masonería en los paises protestantes, también un sacerdote catolico inglés me afirmó lo mismo que V. En España y Francia consta, sin embargo, que han influído é influyen en la política. Esto lo admiten aquí todos.

Cuando aludí al hecho de que en España todo se convierte en política no es que negara, claro está, el derecho de seguir cada uno la que crea mejor y más conveniente para su país. Me refería á que hubo quienes sostuvieron el disparate de que Peñaflorida era separatista (!), con el solo objeto de combatir á la Sociedad de Estudios Vascos que tomaba parte en su homenaje. Afortunadamente les salió la criada respondona, pues yo estaba más documentado de lo que ellos suponían.

Mucho me alegro de que se proponga enviarme algo para la Revista.

No me explico que el prof. Trombetti no recibiera mi carta. Voy á escribirle de nuevo.

Créame su siempre affmo y agradecido amigo
Julio de Urquijo