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Brief (01-00508A)

Barcelona 1º de julio de 18851

Sr. D. Fernando Blumentritt:

Muy señor mio y de mi mayor consideracion: recibí su atenta fha [fecha] 20 de junio ppdo. [pasado] juntamente con el cuaderno de palabras del español de Filipinas, á lo qe. le quedo á V. sumamente agradecido. Acerca del lenguage, que en Zamboanga se habla, debo hacer presente á V. qe. es un lenguage enteramente informe, y que no llegará jamás á formar literatura; porque desaparecerá con el tiempo, como va haciendolo poco á poco. Zamboanga fué uno de los primeros presidios, que estableció España en Filipinas, para atajar la pirateria de los moros, que alli habitaban, molestando con sus correrias á las provincias visayas y aun á las de Luzon. Establecido aquel presidio, los moros vecinos no tuvieron mas remedio que largarse, y entonces empezó á formarse lo que hoy es Villa de Zamboanga.

Los españoles hablaban, como es natural, la lengua castellana; lo que empezaba á formar la poblacion eran soldados de las diversas provincias del Archipielago, cada cual con su idioma peculiar, sin casi poder entenderse entre sí, y obligados por otra parte á entenderse con los oficiales y las autoridades españolas. ¿Que debía resultar de ahí? que acabasen todos por emplear el lenguage, que todos tenían el deber de entender. Mas como no habia, como ahora hay, escuelas donde los niños aprendiesen la lengua de castilla, resultó ese lenguage informe, que aun dura hoy dia, formado de voces castellanas, anticuadas, modernas, y otras inventadas por ellos, que les parecerian españolas y no lo son; algunas moras; no pocas visayas y tagalas; muchas tambien propias de la marina; (pues Zamboanga es un pueblo sobre todo marinero,) y aplicadas al uso comun. Con estos elementos sin forma apenas gramatical, sin casi conjugacion, género, número y mucho menos sintaxis resultó el castellano de cocina que habla el pueblo bajo, pero que va ya reformandose en las personas que han recibido alguna instruccion.

Pondré ahora por vía de ejemplo una contienda entre chiquillos zamboangueños.

“Abá! ¿porqué peleá vosotros? —“Mira vos; endenantes camina yo embarcao en caballo de mio y aquel man͠ga bata pregunta conmigo ¿donde camina vos? y yo ta responde; mas que adonde; y yo no ta quiele habla mas con ele. entonces empiesa todos á chivisquear y palanquelear contra migo. desembarca yo y atraca con ele, y t’habla ansina ¿cosa ba! ¿por que incomoda vos conmigo? y yo sin nada haser, si ambrosio arria conmigo un bejucaso. entonces agarra yo este piedra y embiste con él, y su man͠ga compañeros quiele echar contra mi. Grita, grita yo; y man͠ga banqueros que ta marisquea na playa con amenaso regaña con ele y tiene miedo y escapa todos”.

Como se ve por este ejemplo, no existe conjugacion, ni género, ni número; de los verbos forman ellos nombres, llamando matancero al que mata las reses; de los nombres verbos como jardinear, cultivar un jardin; pajarear el cazar pájaros con escopeta, y aun disparar contra otros. Retobear, y retobado, llaman el atreverse contra otro de palabra. Para sustantivos de oficio y profesion terminan el radical en ero y ya está hecho: sastrero el sastre; limosnero el que pide limosna; musiquero, el músico.

Se vé pues que esas pobres gentes, cogiendo al vuelo, por decirlo asi las palabras, que oian á los españoles y enlazándolas á su modo, vinieron á formar ese lenguage, que tambien se llama castellano de tienda, el cual ha de desaparecer con el tiempo, organizadas como se hallan ya escuelas públicas en todos los pueblos del Archipiélago, dirigidas por maestros que se educan por espacio de tres años en la Escuela Normal de Manila regida por P.P. de la compañia de Jesus, y que, concluida su carrera y recibido el título de Maestro, pasan á desempeñar dichas escuelas municipales, con obligacion de explicar y enseñar la lengua castellana, que el indio tiene mucho empeño en saber hablar; por cuanto esto le realza mucho entre sus paisanos, y le hace apto para desempeñar cargos públicos y honoríficos.

Espero con esto haber satisfecho los deseos de V., no tan cumplidamente como quisiera yo, pues mis muchas ocupaciones no me dejan tiempo sobrado para ello.

Mande V. de su afmo S.S, en Csto Jesus
Francisco X. Baranera, S.J.


[1] Encima del 5, y de otra mano hay un 9.